sábado, 25 de agosto de 2007

En esta hora latinoamericana un poco de historia.

Fragmento de nota publicada en Todo es Historia
Nº481.
El frente olvidado de la guerra del Paraguay
F. Cesaretti y F Pagni.
Con acertado poder de síntesis el historiador brasileño Francisco Doratioto afirma que la guerra del paraguay fue resultado de las contradicciones imperantes en la región del plata a mediados del siglo XIX, teniendo como última razon de ser, la consolidación de los emergentes Estados nacionales de esa parte de América latina. Estas contradicciones se cristalizaron en torno de los episodios, ocurridos en la débil República oriental del Uruguay, cuando en los primeros años de la década de 1860 el gobierno argentino apoyó desembozadamente a la facción colorada sublevada contra el gobierno de montevideo detentado por entonces por la facción blanca. A esa intromisión en la cuestión oriental por parte del mitrismo porteño devenido tras la farza belica de Pavón en gobierno de todo el hinterland argentino, se sumó tambien la interveción de Brasil y Paraguay, a favor de los colorados el primero y de los blancos el segundo. Sin envargo esa múltiple intervención no debia desembocar forzosamente en un conflicto bélico. Si la guerra terminó por concretarse, eso se debió a que esta era la salida que más convenia a todos. Los gobernantes involucrados previeron una gerra de corta duración en la cual se alcanzarian los objetivos con el menor coste posible. Mala información, tanto del contexto regional como de los potenciales enemigos, sumado a un voluntarismo optimista irreal- en especial el caso de paraguay- alimentaron esta idea del conflicto rápido en beneficio propio.
En este etadio de escala de tensión que se va sumando desde 1863 a 1865 no existen buenos y malos como pretende con falsa ingenuidad el revisionismo histórico, sino simplemente intereses en pugna.
Asi, para el dictador paraguayo Francisco Solano López, la guerra era vista como la herramienta con la que podria ubicar a su país como una potencia regional al lograr el acceso al mar por el puerto de Montevideo gracias a su alianza con los blancos orientales y eventualemnte con los federales argentinos aglutinados en torno a la figura de Urquiza.
Para el gobierno presidido por Mitre, la guerra era la forma adecuada de consolidar el estado centralizado en base a la hegemonia de la provincia de Buenos Aires, al eliminar los apoyos externos que recibian los federales argentinos tanto del paraguay como de los blancos orientales.
Para el gobierno blanco oriental, la guerra significaba el definitivo opoyo militar paraguayo, forzosamente necesario para terminar de con la recurrente injerencia de argentinos y brasileños en el Uruguay. Venciada esta facción, para los colorados acaudillados por Venancio Flores, la guerra era a la vez el pago al Imperio por la imprescindible ayuda brindada por este para el acceso al poder como así tambien una forma de continuar en terreno internacional la vieja disputa con el enemigo interno, toda vez que la huestes blancas - tras su inicial dispersión-, no tardaron en reagruparse en el exilio, procediendo a incorporarse a las filas paraguayas.
Para el Imperio de Brasil, aunque la guerra no era esperada de la manera en que estalló, una vez producido el ataque paraguayo se la instituyó como un escenari ideal para terminar con los problemas limítrofes y las amenazas a la libre navegación que tanto afectaban a su provincia de Mato Grosso, y también como un vehículo ideal para consolidar el poder político de la facción liberal en el gobierno desde 1862

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