Según parece las demoras en el recuento provisorio de votos (esto hay que aclararlo taxativamente, el código electoral, reconoce como única instancia para el recuento de votos totales, al escrutinio definitivo, el recuento provisorio generalmente esta en manos del gobierno y no tiene valor legal) se debió a que: Cinco días antes de los comicios las autoridades cambiaron el formato del telegrama, lo que dificulto la carga a los operadores, otro hecho que aporto a la demora es la gran cantidad de categorías que se elegían en la capital provincial. Esto no fue así en el interior de la provincia. Entonces para resumir, confución con los telegramas, mas cantidad de categorias electivas dieron como resultado que algunas urnas capitalinas recien se terminaran de contar en los colegios a las 10 de la noche.
Por otro lada parece ser que los resultados que se conocieron al rededor de las 10 de la noche y que daban como amplio ganador al candidato oficial, con mas de 20 puntos de diferencia, se confecionaron con solo 5% de mesas de la capital cordobesa escrutadas, lo que en la jerga técnica se denomina una muestra totalmente sesgada. Tampoco estuvieron ausentes las amenazas, según cuentan en los pasillos de tribunales, la jueza a cargo del comicio habría sido amenazada tanto por Juan Manuel De la Sota, como por Luis Juez de iniciarle un juicio político si no ordenaba la situación y aceleraba el recuento de votos.
Otro dato de color en la que se vio envuelta la jueza fue cuando una persona que estaba a cargo de una mesa de votación como única autoridad, finalizado el comicio a las 6 de la tarde, tomo sus petates y se retiro a su domicilio sin realizar el escrutinio de mesa, para subsanar esta situación la magistrada tuvo que designar como reemplazante a un empleado del juzgado.
Por otro lada parece ser que los resultados que se conocieron al rededor de las 10 de la noche y que daban como amplio ganador al candidato oficial, con mas de 20 puntos de diferencia, se confecionaron con solo 5% de mesas de la capital cordobesa escrutadas, lo que en la jerga técnica se denomina una muestra totalmente sesgada. Tampoco estuvieron ausentes las amenazas, según cuentan en los pasillos de tribunales, la jueza a cargo del comicio habría sido amenazada tanto por Juan Manuel De la Sota, como por Luis Juez de iniciarle un juicio político si no ordenaba la situación y aceleraba el recuento de votos.
Otro dato de color en la que se vio envuelta la jueza fue cuando una persona que estaba a cargo de una mesa de votación como única autoridad, finalizado el comicio a las 6 de la tarde, tomo sus petates y se retiro a su domicilio sin realizar el escrutinio de mesa, para subsanar esta situación la magistrada tuvo que designar como reemplazante a un empleado del juzgado.
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